La actualidad del Málaga CF, a pie de campo


De fiambres va la cosa…
2 Agosto, 2008, 1:22 pm
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Dicen que ver a un muerto en vivo -valga el juego de palabras- es una de las experiencias más impactantes a las que puede verse sometido un ser humano. Pues si consideramos válida esta expresión, podemos asegurar que el Málaga está curado de espanto.

Los dirigentes del conjunto blanquiazul no ganan para sobresaltos, ya que parecen estar tocados por una extraña varita mágica que les hace contemplar trágicas estampas. La última tuvo lugar ayer, cuando el presidente Fernando Sanz disfrutaba de una plácida jornada de descanso en la playa de Cabopino, en Marbella, junto a su mujer y sus hijas. Todo era tranquilidad hasta que Ingrid Asensio advirtió a Sanz que algo extraño flotaba sobre el agua. Así que el presidente se lanza al agua, se aproxima al cuerpo y descubre que lo que flota no es otra cosa que un cadáver, víctima de un corte de digestión.

Esta experiencia, que sin duda no olvidará de por vida Fernando Sanz, no es la única a la que ha tenido que asistir un miembro de la actual directiva. Sin ir más lejos, en febrero de 2007, cuando el Málaga daba sus primeros pasos en la ley concursal, ocurrió algo tan cargado de humor negro que ni el mismo Billy Wilder hubiese resistido la tentación de llevarlo a la gran pantalla.

Corría la mañana del 21 de febrero, y el director general del Málaga, Luis Yáñez, se disponía a estudiar la condonación de una parte de la deuda contraída con Hacienda junto a uno de los administradores concursales, Daniel Pastor.  La tragedia apareció cuando -en pleno análisis de cuentas- el agente tributario asegura sentirse indispuesto y cae fulminado de un infarto (en su día fue inevitable bromear sobre cuál sería el estado de las cuentas blanquiazules como para que le diera tal jamacuco al representante de Hacienda).

En definitiva, que los dos principales mandatarios del Málaga ya saben lo que es contemplar a un cadáver en la vida real. Lo deseable a partir de ahora, es que no se topen de cara ante un fiambre deportivo. El muerto al hoyo y el vivo al bollo.

 



Ni contigo ni sin ti…
30 Julio, 2008, 2:21 pm
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Con Manolo Gaspar y Luque (José Juan, no Albert) incorporados al trabajo del equipo en Benahavís, al Málaga se le está enquistando una llegada que parecía sencilla hace algunas semanas, pero que va camino de desembocar en una crisis institucional. Se trata de Miguel Ángel, futbolista de Sabadell que volverá hacer sonar las canciones de Estopa en el vestuario blanquiazul, y tiene el privilegio de haber marcado el mejor gol de la última década en La Rosaleda

El centrocampista ya jugó la pasada campaña junto a Manolo Gaspar en el Levante, y su predisposición para aterrizar de nuevo en la Costa del Sol es máxima. También lo es para el equipo de Tapia, que busca en Miguel Ángel al sustituto de Santi Carpintero como pivote defensivo. El problema nace del equipo que posee los derechos del fubolista: un Real Betis que no cuenta con él, pero que tampoco sopesa la posibilidad de dejarle marchar de rositas.

Miguel Ángel emprendió rumbo a Heliópolis en verano de 2006, aunque una grave lesión de rodilla mermaría su estancia en Las Palmeras. Además de sus problemas físicos, en sólo dos años el Betis fue incrementando su nómina de centrocampistas con nombres como Rivera, Assunçao, Vogel, Wagner o Mark González que, sumados a los que ya tenía, dejaban a Miguel Ángel sin ninguna opción de participar del juego del equipo. Además, este año el conjunto verdiblanco ha reforzado más si cabe su medular con el fichaje de Mehmet Aurelio, con lo que el destino de Miguel Ángel está forzosamente lejos del Betis.

En cualquier club normal, cuando existe overbooking en una determinada posición del campo, la dirección deportiva y la presidencia otorgan la carta de libertad a aquellos jugadores con los que el mister no cuenta -en este caso, Miguel Ángel-. Pero el Betis no es un club normal. La entidad de Las Palmeras se encuentra bajo el yugo infalible de Manuel Ruiz de Lopera: un cordobés que forjó su actual fortuna a base de conceder préstamos (ya sabes, de estos de “o pagas, o atente a las consecuencias”), y que a día de hoy es el consejero delegado del conjunto de las trece franjas verdes.

Como buen hombre de negocios, Lopera no concibe  la idea de dejar escapar algo por lo que hace tiempo invirtió dinero, por más que aquello que comprase en su día se vea abocado a coger polvo en un desván. Y por ello, Lopera no concede la carta de libertad a un jugador que no entra en los planes deportivos de la entidad.

 

Y no quisiera despedirme por hoy sin hacer una valoración -totalmente subjetiva- de ciertos sectores de la afición bética. Me refiero a aquellos aficionados que se concentran en la calle Jabugo para pedir la bandeja del consejero delegado en una bandeja de plata. Curiosamente, son los mismos que hace sólo tres temporadas pedían incansablemente la beatificación de Don Manué. Por aquel entonces, el Betis se proclamaba campeón de Copa justo el año en que el Sevilla celebraba su centenario, claro que las cosas han cambiado… Esos béticos han sufrido el efecto boomerang más acusado en el centenario del conjunto de Heliópolis, y han tenido que aguantar la sorna de unos palanganas que se han ganado un puesto entre los mejores de Europa por méritos propios. Ahora Lopera ha pasado de héroe a villano. Lo que hacen los resultados…

 



El gran “Torron” volvía a tener razón
28 Julio, 2008, 10:21 am
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Era 17 de julio, y a eso de las 19.00h caía sobre el Anexo un sol de justicia que hacía temblar el mercurio de los termómetros. El Málaga regresaba de vacaciones y los saludos entre los diferentes miembros de la plantilla se sucedían. Mi saludo más efusivo los recibió Marcelino Torrontegui, el miembro del cuerpo técnico que mejor representa el espíritu familiar que impera en La Rosaleda.

Torron es una persona que lleva el carisma por bandera. Con una sonrisa siempre en su amable rostro, hace que te sientas como en casa a las primeras de cambio, por más que uno sea el último mono en incorporarse al ejercicio periodístico del deporte en Málaga. Con Torron se ríe, se bromea, incluso se llora (ocurrió el 18 de mayo, después de la humillante derrota en casa frente al Hércules por 6-4).

Pero volvamos a aquella jornada del regreso al trabajo del equipo. Tras interesarme por cómo había pasado las vacaciones, le comentaba a Torron mi enésima decepción sobre el ciclismo (Torrontegui, además de ser masajista en el Málaga, es el fisio de la selección española de ciclismo). Riccó acababa de dar positivo tras subir como una moto los Pirineos, en un Tour que ya convulso por los positivos del ‘Triki’ Beltrán y Moisés Dueñas. No era nada nuevo. Atrás quedaban los escándalos de Vinokourov, Floyd Landis, Ibán Mayo y tantos otros… Que uno ya se cuestiona seriamente el grado de heroismo de Induráin, y si el navarro era realmente un prodigio físico o simplemente escapó airoso de los vampiros.

El caso es que -ante el cabreo manifiesto que tenía por la nueva herida mortal al ciclismo-, Torron me dio un consejo tan escueto como efectivo: “quédate con el deporte”. Y, tal vez a falta de algo mejor, decidí hacerle caso. Y así pude disfrutar de la consagración de Carlos Sastre como algo más que un ‘gregario’. El abulense decidió arriesgar en Alpe d´Huez y como premio consiguió encontrarse de cara con la justicia -no con la francesa, sino con la deportiva-.

Sastre se lleva algo más que un maillot amarillo de los Campos Elíseos. Se lleva el broche de oro a su carrera deportiva (planteó muy seriamente retirarse hace tres años), y algo mucho más bonito: traer de nuevo a nuestra memoria al Chava Jiménez, su cuñado. 

Con Sastre ya son tres los españoles que se coronan en París de forma consecutiva, pero no podemos dejar de lado que el mundo de la bicicleta debe someterse a una profunda limpieza para evitar que las hazañas de nuestros ciclistas se encuentren bajo permamente sospecha. En Francia se han puesto las pilas por la vía judicial -por más que muchas veces critiquemos los “excesivos” controles de la Gendarmería-, pero en España los resultados no acaban de llegar -aunque Lissavetzky diga justo lo contrario-.

Hay que limpiar de mierda este deporte, caiga quien caiga, para que no sea necesario hablar con Torrontegui para recobrar la pasión por el mundo de la bici.



La trastienda del fútbol
24 Julio, 2008, 10:35 am
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Antes de entrar materia me gustaría disculparme ante vosotros por no poder actualizar diariamente este espacio, pero el ajetreo del verano -y no precisamente por las vacaciones- me impide a veces sacar tiempo de donde no lo hay.

Una vez antepuestas mis disculpas, me gustaría hablaros de algunas oscuras tramas que pasan desapercibidas para el aficionado que paga una entrada para ver un partido de fútbol -ya que, si lo supieran probablemente dejarían de invertir un sólo euro en este negocio-. Que el fútbol ha dejado de ser un simple juego en el que “lo importante es participar” es por todos conocido, pero no es menos cierto que en las catacumbas de este deporte se mueven ciertas ratas que desvirtúan su profesión.

Aunque vistan de Armani y conduzcan un deportivo, algunos representantes de futbolistas actúan como si el mundo fuera a acabar mañana y se vieran obligados a estafar para llevarse algo que comer a la boca. La avaricia y el dinero fácil llevan a muchos de ellos a tragarse su dignidad y jugar de la forma más vil con los sueños de los aficionados más incondicionales: chantajeando a clubes o, directamente, amañando partidos.

El último de estos engendros en ser desenmascarado se llama José González. Este individuo, que la temporada pasada corría por La Rosaleda a sus anchas (merced a su buena relación con Muñiz) ha puesto precio a su asquerosa reputación: 150.000 euros. Por esa cantidad, el ex agente FIFA (se le retiró recientemente su licencia por impagos) apuñaló por la espalda al Málaga al denunciar ante la Federación una presunta compra del partido Sevilla Atlético-Málaga por parte de Lorenzo Sanz.

El ex presidente del Madrid (y padre de Fernando Sanz) no tiene ninguna vinculación jurídica con el Málaga, pero eso da igual. Orquestado por Badiola (presidente de la Real Sociedad), José González ha manchado el nombre del conjunto malagueño -aunque el Comité de Competición haya desestimado la denuncia-. Y lo ha hecho sólo por el vil metal.

Aún así, que no se haya demostrado el amaño del Sevilla Atlético-Málaga no debe enmascarar que la compra de partidos y futbolistas está a la orden del día. Una compra-venta que en Italia conocen muy bien gracias al caso Moggi o la vinculación de la Camorra con el calcio, y que (espero equivocarme) no tardará en aparecer en nuestro fútbol.

Pero aún queda gente honrada en esta jungla. Mikel Roteta dejó la representación de futbolistas tras la traición de Gaizka Saizar y comprobar en primera persona algunos asuntos turbios. Otros, como José González, venderían a su madre por un puñado de euros.

PD: No tiene nada que ver con el fútbol, pero me gustaría aclara que de pesetero nada. En la recta final de su carrera le ofrecen un millón y medio de pesetas libres de impuestos al día. Y ahora dime que tú rechazarías una oferta como esa…